martes, 30 de octubre de 2012

Angelito, felicidades.

Muchísimas felicidades, angelito mío.



Mi niña, antes de que empieces a leer quiero que no esperes gran cosa, porque por supuesto que esta no es la mejor felicitación que pueda haber, pero ten por seguro que te la hago con todo el cariño del mundo y que espero que te guste aunque sea un poquito.


¿Sabes? Siempre he sido una niña un poco caprichosa (sin pasarme de los límites) y siempre me ha gustado imponer mis propias reglas, así que aunque hoy seas tú la cumpleañera te voy a exigir unas cuantas cositas al leer esta carta.


Condiciones para leer en condiciones la felicitación de tu angelito:

1. Debes pasarlo genial en tu día.
2. Quiero que sonrías al leer esta carta.
3. Quiero que te acuerdes un poquito de mí hoy y que al hacerlo sepas, que aunque esté lejos... estoy contigo.
4. Al acabar de leer toda esta carta, no quiero que me des las gracias.


Bueno angelito, ahora que sabes todas estas condiciones, ya estás lista para poder leer mi particular felicitación.

Mi niña, ¿recuerdas el día 20 de agosto del 2012? Yo no te voy a engañar, no recuerdo todo lo que hice ese día, pero soy de esas personas que suelen quedarse con los detalles. Y ese día hubo un detalle muy importante para mí, ese día hablamos por primera vez. Recuerdo lo amable y simpática que fuiste conmigo, recuerdo como desde el primer momento me encandilaste. Porque sí, angelito, porque con esa manera de ser que tienes es imposible que alguien no te quiera. No te voy a decir que te quiero desde ese mismo día, porque sería mentirnos, pero te aseguro que ahora todo lo que te quiero no te lo puedo demostrar con unas simples palabras escritas en una carta de cumpleaños.


No sé exactamente desde que día empecé a quererte, supongo que ese vínculo que se ha creado entre nosotras se ha ido construyendo poquito a poquito, granito a granito. Porque creo que esos pequeños detalles que hicieron que conectáramos tan bien desde el principio, porque... ¿qué sería de mí sin esos pequeños detalles?


Puede sonar cursi e incluso exagerado, pero es exactamente lo que pienso. Creo que ya me he acostumbrado a esos "Buenos días angelito", a esos "Te quiero infinito", a esa conexión... y sinceramente creo que ahora mismo esas cositas son totalmente imprescindibles en mi vida, porque TÚ, mi angelito, eres imprescindible para mí.


Y lo que siempre te digo que nos conocimos a causa del destino y que es el propio destino el que algún día nos unirá personalmente, no tengas ni la mínima duda de que será así. Porque yo creo en ello con fuerza, y al creerlo así, seguro que se cumple. No sé si dentro de meses, años... pero ese esperadísimo encuentro se producirá.


Porque mi niña, no sé si te acuerdas que un día me dijiste que tú serías mi guía particular por Vigo y yo te prometí a ti que yo sería la tuya en Madrid. Eso no son promesas en vano angelito, eso son promesas de las de verdad, de las que se cumplen.


¿Sabes? Esos 590 kms. a mi no me importaría recorrerlos aunque fuera andando si el objetivo y la recompensa fuera abrazarte.


Todo esto es una parrafada bastante absurda, aunque para mí es importante que sepas todo esto, pero quizás todo esto se podría haber resumido en un "Felicidades, te quiero", pero sabes que siempre he sido un poco turrillas... 


Almudena, disfruta mucho de estos 17 y espero que este año seas la niña más feliz del mundo, bueno, este año y todos los demás, porque nadie se merece ser feliz tanto como tú. Porque no te puedes hacer una idea de todas las sonrisas que has provocado en mí desde ese 20 de agosto. 


Y por cierto, sabes que creo más en el destino que en las casualidades y creo ahora más que nunca que el 30 de Octubre es un día muy especial, porque que dos personas tan importantes para mí cumplan los años el mismo día, no es casualidad, es destino.


Mi gallega, siento que cualquier felicitación se te va a quedar muy corta, porque tú siempre mereces lo mejor, pero esto es lo mejor que puedo ofrecerte, como ya te he dicho al principio no debías esperar mucho, pero que sepas que esto está hecho desde todo mi cariño y con todo mi corazón. 


Ahora que he acabado esta turra... te recuerdo la condición número 4. No quiero que me des las gracias, porque yo esto lo hago porque quiero y no supone ningún tipo de esfuerzo, es más, me gusta hacerlo, así digamos que abro mis sentimientos y de esta manera puedo hacer que te sientas un poquito más cerca de mí.


Mi gallego no es muy bueno, pero me basta para decirte que esto: ¡Quérote moito galega! ¡Felicidades!


Finalmente te dejo esta canción, ¿sabes que cada vez que la escucho mi mente se va inconscientemente a ti? :)





No hay comentarios:

Publicar un comentario